El final de la película Submission 2018

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Lee la siguiente historia, disfrazada de reseña de películas, basada en hechos reales, escrita y protagonizada por la misma persona, titulada: El bliss negativo.

¿Es en serio? Es decir, no soy cinéfilo aunque vea cientos de películas en poco tiempo y me guste el cine. No soy experto ni crítico del cine, aunque sea el hijo de Nómar Oporte (en otro mundo viéndome escribir en este momento). Pero, oh dios, pero, a pesar de que no sea ni cinéfilo ni experto o crítico del cine o de novelas(escritas) en tal caso, vaya vaya, tengo que, estoy obligado a escribir acerca del final de: Submission.

Normalmente luego de ver una muy buena(o mala) película o leer una novela, para bien o para mal uno entra en lo que algunos llaman “el bliss”. Este sentir llamado “bliss” se presenta de dos maneras. La primera siendo la positiva, en la que sientes que lo que acabas de ver o leer te ha cambiado la vida. Sientes que has (re)abierto los ojos y todo por fin tiene sentido y tienes una misión en este mundo. Sientes que, no mañana, sino en este preciso momento debes tomar acción y dar el primer paso para cambiar tu vida, y muy importante, la vida de los demás con lo que estás a punto de lograr. Bueno, ese es el bliss positivo. Es muy emotivo la verdad, hasta describiendolo sentí como un after-taste de bliss.

Ahora bien, luego de algo tan bueno y poderoso, viene su antagonista. El bliss negativo. Por favor, si estás leyendo esto en tu teléfono mientras vas caminando por la calle, así sea de día ¡Detente! y cualquier escritor y profesional me diría que: “nunca le digas a tu lector que se detenga de leerte” y no está mal, es la verdad, es un consejo que le diría hasta a mis hijos. Pero verán, para toda regla siempre hay al menos, una exclusión, una excepción. Y para esta regla, tan clásica entre ellos, esta es la exclusión. Este preciso momento, de tener que describir algo tan desagradable pero al mismo tiempo ensordecedoramente poderosa, es preferible y recomendable, no dejenme parafrasear, estoy obligado casi que por ley, por su seguridad, detenerlos en caso de que estén caminando por la calle, descuidados del camino y de objetos punzo cortantes o carros voladores, y pedirles que se sienten un momento bajo el sol y las estrellas, porque ahora serán envenedados por la descriptiva realidad de lo que es un sabor tan amargo de algo que debería ser y luce tan, dulce.

El bliss negativo.

Vaya que poder. No se si se dieron cuenta, pero con solo el hecho de preparar mi mente para lo que se avecina. El solo hecho de pensar que tengo que escribir acerca de esto, ya en las primeras líneas siquiera empezando a describirlo me lleno de un sabor mental agrio, mi cara se arruga, mis ojos se entreceñen, hasta una profunda sensación de sed plena (invade) todo mi paladar, como si tuviera 20 otra vez y hace media hora me hubiera fumado un blunt.

Bueno, el bliss negativo es eso.

Fin.

Ahora bien. Luego de que terminó, porque en realidad sí, ya terminó, no voy a explicar ni describir con lujo de detalles ni con descripciones elocuentes o palabras confusas y encantantes lo que es el bliss negativo.

Bien. El dicho que dice: “Al explicar un chiste, este pierde su gracia” existe por alguna razón, pero como hoy es día de exclusiones a las reglas, sumaremos una a la cuenta. ¡Bartender por favor, anótelo a mi cuenta!. Volvimos.

Ok. Entonces, si antes de que terminara mis palabras, o antes del “FIN”, pudiste sentir el bliss positivo, y luego una sobrecarga o una sensación de preámbulo de que algo iba a pasar pero de que a pesar de que era todo lo contrario al positivo anterior igual querías “escucharlo”, sigue mis palabras. Y te juro que no te voy a marear más.

Perfecto. Así fue que me sentí yo al terminar de ver, o mejor dicho, antes de ver las cuatro (04) #4 escenas finales de la película, Submission, o de la novela, que me perdone la autora porque no la he leído, y ni tengo la menor idea si la película ha sido fiel a su libro, aunque todos sabemos, que lo más probable (para no caer en generalidades), no haya sido fiel a la letra.

Pero si. Digamos que el director o guionista, o escritor – es que es difícil apuntar el dedo a alguien equivocado cuando se trata de una fechoría, de un asesinato a sangre fía, de un pecado capital, de maltratar un cachorro, de no ayudar a una persona mayor a cruzar la calle, de aplastar una mariposa, de tumbarle el helado a un niño, en fin, de cometer algo tan horrible y fusilar erróneamente.

Pero digamos que el Director de la película en cuestión te llevo a ver la Vía Láctea y te invitó a conocer el Horizonte de Sucesos de un agujero negro. Desde que empezó la película, te dijo que te abrocharas los cinturones (porque con uno no bastaba) y que te prepararas para uno de los viajes de tu vida.

Volaron cerca de Marte, las estrellas te envolvían, sentías la paz y la tranquilidad del silencio. Volaron por Júpiter, rozaron los anillos. Se tomaron selfies y subieron las historias. Atravesaron Saturno, Urano y Neptuno, imaginense que hasta las nebulosas vieron, no ya va, hasta sintieron las ondas causadas por una supernova a millones de años luz de distancia. Luego cuando todo el entremés había terminado, ya tocaba el plato fuerte: El Horizonte de Sucesos. Pero justo antes de ir, te dice el Director que, a pesar de que este está ahí a unos años luz de distancia, se van a devolver a la tierra. Y en lo que tu volteas a verlo con cara de desdén a punto de soltar gran cantidad de preguntas llenas de groserías y desprecio, el tiempo se vuelve lento mientras el Director activa velocidad WARP y como si nada, sin poder hacer nada, impotente y totalmente sumis@, te encuentras volviendo a la tierra, al principio de todo sin poder agarrar el mango bajito, ergo, el bliss negativo.

Entonces si ya terminamos, la película estuvo interesante. Pero habían tantos indicios, o pequeños guiños del Director que tu creerías que en cualquier momento iba a ocurrir esa escena en la que tu dirías: “¡Aplausos! Eso es lo que estábamos esperando. Excelente película, ¡Bravo!” Pero no, al parecer todo el juego, guiños y señas que nos estaba haciendo el Director, era justamente para cargarte pero que al mismo tiempo que fueras sumiso, lamentablemente yo no lo compré. Ya me dirán ustedes, si luego de verla, jugaron y perdieron o ganaron.

Saludos!

Fotografía: Maureen Castillo @mauvan23